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Epicureos
Catas Gourmet
Comidas· Plato principal

Arroz a banda alicantino con alioli

Por Juan Antonio

Arroz a banda alicantino con alioli

Ficha de cata

Intensidad

Media
Zona / región
Alicante, Comunitat Valenciana
Estilo
Plato principal
Ingrediente principal
Pescado de roca (morralla), arroz bomba, ñora seca
Elaboración
Fumet de morralla con sofrito de ñora, ajo y tomate; arroz cocido en ese caldo en paella
Protección DOP/IGP
Ninguna
Temporada
Todo el año; mejor punto en otoño e invierno, cuando el pescado de roca está en su mejor momento
Servicio
Dos platos: primero el pescado con alioli, luego el arroz
Región
Costa sur de Alicante (Santa Pola, Guardamar del Segura, Torrevieja, Tabarca)

Notas de cata

Vista

Arroz seco, de color dorado tostado por el azafrán y el fumet oscuro, con el socarrat crujiente apuntando en los bordes de la paella.

Aroma

Mar concentrado, ñora tostada, ajo frito. El fumet de morralla lleva todo el fondo de roca y espina de la costa levantina.

Boca

Intenso y salino, con cada grano de arroz bomba cargado de fumet. El alioli al lado abre el paladar y equilibra la potencia del caldo.

Marida con

Un blanco seco de la DO Alicante —merseguera o moscatel seco de la Marina Alta— servido muy frío: la acidez limpia el alioli y el mineral va con el fumet de morralla. Un Penedès de Xarel·lo también sostiene el arroz, con más estructura. Para cerrar, un café cortado y un Marc de Cava o hierbas ibicencas frescos. Si se enciende un habano, tiene que ser ligero: un Montecristo No.5 no aplasta el rastro marino que deja el plato.

El arroz marinero levantino nacido de la morralla de los pescadores. Dos servicios, un fumet que lo explica todo, y el alioli que no puede faltar.

El arroz a banda tiene una historia que se nota en el plato. Era la comida de los pescadores de la costa alicantina, los que faenaban con barcas pequeñas y volvían con la morralla: el pescado de roca menudo, con espinas y mucha cabeza, que el mercado no compraba. De esa materia prima humilde nació uno de los arroces más representativos del Mediterráneo español.

La clave es el fumet. Se cuece a fuego lento el pescado de roca —cabrachos, escórporas, cangrejos— con ajo, ñora seca y tomate hasta que el caldo concentra todo lo que hay en esas espinas y cabezas. Ese fondo espeso, oscuro y con sabor a mar profundo es lo que da al arroz su carácter. Sin un buen fumet, el plato es otro.

La tradición marca dos servicios en uno, y de ahí viene el nombre: «a banda» en valenciano significa «aparte». Primero sale el pescado cocido en el fumet, servido sobre pan tostado con el caldo por encima, acompañado de alioli. Luego llega el arroz, cocido en ese mismo caldo que ya sabe a todo lo anterior, seco, con el socarrat apuntando en el fondo de la paella. El alioli no es opcional: ese contraste entre el arroz intenso y el ajo emulsionado con aceite es lo que lo remata.

El grano debe quedar suelto, con el almidón justo para ligar el fondo sin empastarse. El arroz bomba es el más habitual porque absorbe el caldo sin romperse. Cada grano debe saber a fumet.

La costa sur de Alicante —de Santa Pola a Torrevieja, pasando por Guardamar del Segura y Tabarca— lo sirve como seña de la cocina marinera local. También se prepara en la costa de Murcia, en las Baleares y en el litoral barcelonés, pero el origen es alicantino y el referente sigue siendo el Levante.

Para beber, un blanco seco de la DO Alicante: una merseguera o un moscatel seco de la Marina Alta, fríos, con la acidez justa para cortar la grasa del alioli y no tapar el fumet. Un Penedès de Xarel·lo también funciona, más mineral y estructurado, con una acidez que aguanta el arroz más cargado.

Después del arroz, un café cortado que no tape nada, solo marque el fin. Si la sobremesa se alarga, un chupito de hierbas ibicencas o un Marc de Cava frescos. El habano que mejor acompaña este momento es algo ligero y corto: un Montecristo No.5, una petite corona de unos veinte minutos que no pise el rastro de yodo y ajo que el paladar todavía guarda.