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Glenfarclas 15: el jerez llega a Speyside

Por Juan Antonio

Glenfarclas 15: el jerez llega a Speyside

Ficha de cata

Intensidad

Intensa
Zona / región
Speyside, Escocia
Estilo
Whisky
Productor
Glenfarclas Distillery (J & G Grant Ltd.)
Tipo
Single Malt Scotch Whisky
Materia prima
Cebada malteada; agua de manantiales del Ben Rinnes
Destilación
Alambiques de cobre con calentamiento directo por llama
Envejecimiento
15 años en botas de oloroso de jerez (roble europeo, 1.º y 2.º llenado)
Embotellado
Sin filtrado en frío; sin colorante añadido
Graduación
46 % vol.
Temperatura de servicio
Ambiente o con unas gotas de agua; sin hielo
Precio orientativo en España
68–95 € / 70 cl (según tienda)
Disponibilidad en España
Tiendas especializadas online: Vinos Baco, Lafuente, Vila Viniteca

Notas de cata

Vista

Ámbar dorado profundo.

Aroma

Jerez intenso, mantequilla y butterscotch, pasas gordas; toque de ahumado suave, lavanda y pera; fruta de pastel de Navidad.

Boca

Jerez potente, roble tostado, canela y nuez moscada; piel de naranja, nueces y dátiles. Final largo con costra de bizcocho de frutas al jerez y un persistente toque ahumado.

Marida con

El Montecristo No. 2, en su formato torpedo, concentra los aromas de la vitola a medida que avanza: arranca con cedro cremoso y avellana y evoluciona hacia fruta seca, chocolate y tierra. El Glenfarclas 15 —con sus pasas, su oloroso, sus nueces y su mantequilla tostada— encuentra un eco directo en esas notas de fruta seca y amargor elegante del Montecristo. Los 46 % ABV dan cuerpo suficiente para sostenerse frente a un puro de intensidad media-plena. El ligero toque turboso del whisky añade una dimensión ahumada que contrasta con la cremosidad del habano sin disputarle el protagonismo.

Cuatro generaciones de la familia Grant siguen calentando sus alambiques con llama directa al pie del Ben Rinnes. El resultado de quince años en bota de oloroso es un single malt que huele a pastelería navideña y bebe con una profundidad que pocas expresiones de su precio pueden dar.

Hay pocas destilerías escocesas que puedan presumir de lo que Glenfarclas presume sin aparente esfuerzo: ser una empresa familiar —cuatro generaciones de los Grant, en Ballindalloch desde 1865— que sigue haciendo las cosas a fuego directo. Literalmente: los alambiques de Glenfarclas son de los pocos en Escocia que todavía se calientan con llama directa bajo el cobre, un método que aporta más cuerpo y carácter al spirit que el vapor indirecto que usa la industria. El agua viene de manantiales del Ben Rinnes, la montaña que domina el paisaje desde la destilería.

La elección de la barrica es donde Glenfarclas toma partido. Las barricas son predominantemente botas de oloroso de primer y segundo llenado en roble europeo: el tipo de madera que cede más, con taninos más duros y una gama de fruta seca y pastelería que define el carácter de la expresión 15 años. Unas 68.000 barricas repartidas en 32 bodegas de tipo dunnage —las de suelo de tierra y techo bajo que mantienen la temperatura estable— esperan su turno.

Embotellar a 46 % sin filtrado en frío y sin colorante añadido es una declaración de principios. A esa graduación el whisky mantiene su estructura y no pierde los aceites esenciales que un filtrado en frío eliminaría. En copa el ámbar dorado profundo ya anticipa el jerez. La nariz es inmediata e intensa: pasas gordas, mantequilla, bizcocho de navidad, un toque leve de turba y ahumado en el fondo. En boca el jerez es potente —roble tostado, canela, nuez moscada, naranja y nueces— y el final deja una costra de fruta al jerez ligeramente quemada que persiste durante bastante rato.

Para quien conoce el whisky escocés pero siempre lo ha tomado sin barrica de jerez: el Glenfarclas 15 es la entrada más honesta a esa escuela. Sin trucos, sin colorante, sin filtros que suavicen lo que el tiempo y la bota construyeron.