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Lagavulin 16: humo de invierno en Islay

Por Juan Antonio

Lagavulin 16: humo de invierno en Islay

Ficha de cata

Intensidad

Muy intensa
Zona / región
Islay, Escocia
Estilo
Whisky
Productor
Lagavulin Distillery (Diageo plc)
Tipo
Single Malt Scotch Whisky
Materia prima
Cebada malteada con alta concentración de turba
Agua
Lago Sholum y río Laggan
Alambiques
Cuello corto y cuerpo ancho (spirit graso y oleoso)
Envejecimiento
Mínimo 16 años en barrica de roble americano ex-bourbon, 2.º llenado
Graduación
43 % vol.
Temperatura de servicio
Ambiente, en copa Glencairn o tulipa, sin hielo
Precio orientativo en España
86–115 € / 70 cl (según tienda)
Disponibilidad en España
Tiendas especializadas online: Bodeboca, Monlacata, Enbotella

Notas de cata

Vista

Ámbar intenso y brillante.

Aroma

Humo denso e inmediato; después caramelo, vainilla, yodo; café moca y té negro ahumado; naranja, salinidad de algas y pimienta blanca.

Boca

Cuerpo grueso y oleoso; ceniza, vainilla, galleta, caramelo, algas, yodo y regaliz; cítricos refrescantes en el tramo medio; tabaco y laurel hacia el final.

Marida con

La marca Bolívar es históricamente la más corpulenta e intensa de La Habana, y el Royal Corona combina tierra húmeda, café, chocolate negro, cuero y madera: exactamente las notas oscuras que resuenan con el peat, el yodo y la salmuera del Lagavulin. El Bolívar puede plantar cara al Islay; un habano más ligero desaparecería. Los taninos secos del puro cortan la untuosidad del spirit y refrescan el paladar entre sorbo y sorbo. No añadir hielo: el agua aplana el humo, que es lo más valioso que tiene este whisky.

Dieciséis años de paciencia transforman el humo, el yodo y las algas de la costa sur de Islay en algo que no puede confundirse con ningún otro whisky del mundo. Un single malt para quien esté dispuesto a que el destilado tome la conversación.

Islay es una isla pequeña en la costa occidental de Escocia con ocho destilerías activas y un carácter que no se parece a ninguna otra región. El suelo turboso de la isla impregna el agua, el aire y la cebada: los whiskies de Islay huelen a humo, a algas, a mar y a yodo porque esos elementos existen literalmente en el terroir.

Lagavulin está en la bahía del mismo nombre, en la costa sur de la isla, frente al Castillo de Dunyvaig. Sus alambiques de cuello corto y cuerpo ancho producen un spirit graso y oleoso que luego pasa al menos dieciséis años en barricas de roble americano ex-bourbon de segundo llenado. El tiempo suaviza el humo sin eliminarlo; lo vuelve más complejo, añade capas de caramelo y vainilla que conviven con la turba, el yodo y la sal. Dieciséis años es un envejecimiento largo para un whisky de esta intensidad, y se nota.

En copa la nariz abre con humo denso e inmediato —no hay confusión posible sobre el estilo— pero detrás viene caramelo, café moca, naranja, algas y pimienta blanca. En boca el cuerpo es grueso y oleoso: ceniza, vainilla, galleta, azúcar moreno, yodo, regaliz. Los cítricos aportan frescura en el tramo medio, y el tabaco y el laurel aparecen hacia el final antes de que el humo y la vainilla se asienten en el retrogusto por un rato largo. Es uno de los finales más persistentes de la categoría Islay.

No es para todos los paladares, y precisamente por eso merece probarse una vez. El que conecta con el Lagavulin 16 rara vez vuelve a buscarlo en otro sitio.