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Epicureos
Catas Gourmet
Chocolates· Origen único

Marou Ba Ria 76 %: frambuesa y especia en el cacao de la costa vietnamita

Por Juan Antonio

Marou Ba Ria 76 %: frambuesa y especia en el cacao de la costa vietnamita

Ficha de cata

Intensidad

Media
Zona / región
Ba Ria, Vietnam
Estilo
Origen único
Productor
Marou
Cacao
76 %
Origen
Provincia de Ba Ria, costa del sureste de Vietnam; granjas familiares en agroforestería
Variedad
Trinitario, según la casa
Ingredientes
Nibs de cacao (72 %), azúcar de caña (24 %), manteca de cacao (4 %)
Peso
80 g
Elaboración
Fermentación y secado propios en origen
Premio
Dos estrellas en los Great Taste 2016, según la casa; el oro de los International Chocolate Awards 2014 corresponde a otra tableta suya
Alérgenos
Elaborada en instalación que procesa leche, cacahuete, anacardo y huevo
Precio aproximado
8,90 € en Club del Chocolate y en la tienda europea de la marca (octubre de 2026)
Dónde se consigue
Club del Chocolate; la tienda europea de Marou envía a España
Temperatura de servicio
18-20 °C

Notas de cata

Vista

Marrón medio con un tinte púrpura, brillante, de chasquido nítido y fractura que recuerda al fudge en escamas.

Aroma

Cacao dulce afrutado con fresas y frambuesas y un toque floral; otra cata encuentra en cambio un fondo terroso y especiado.

Boca

Frambuesa, cereza, malta y nata cuajada para unos catadores; especias indochinas, hierba limón y taninos de té para otros.

Marida con

La frambuesa y la especia del Ba Ria se pierden con casi cualquier puro grande, así que el acompañante es un Cohiba Siglo II: una corona suave a media, de unos cuarenta minutos, que no tapa la fruta roja. En la copa funciona mejor un mezcal joven de espadín que ningún ron: su humo y su filo vegetal levantan la frambuesa y se entienden con las notas de sándalo y canela que algunos catadores encuentran aquí, mientras que un ron muy envejecido en roble las aplastaría con vainilla. Conviene catar el chocolate primero y solo, en dos tomas, porque es una tableta en la que cada paladar encuentra cosas distintas y el humo iguala todo lo que viene después.

Tres ingredientes, fermentación propia en origen y un perfil de fruta roja en el que los catadores no se ponen de acuerdo. Esa discrepancia es justo lo que la hace interesante para una cata en común.

Marou elabora en Vietnam con cacao vietnamita, que no es la combinación habitual: lo normal en el bean to bar es comprar grano lejano y transformarlo en Europa. Aquí la fermentación y el secado los hace la propia casa cerca de las fincas, y eso es el punto de partida del sabor, porque la mayor parte del carácter de un chocolate se decide en esos días de fermentación y no en la fábrica.

El grano de esta tableta viene de la provincia de Ba Ria, en la costa del sureste del país, de granjas familiares que cultivan el cacao en agroforestería, entre frutales. Es trinitario según la casa. La lista de ingredientes es ejemplarmente corta y además está cuantificada: nibs de cacao al 72 %, azúcar de caña al 24 % y manteca de cacao al 4 %. No hay lecitina ni vainilla.

Con los premios hay que tener cuidado, porque se mezclan con facilidad. La casa declara dos estrellas en los Great Taste de 2016 para esta referencia; el oro de los International Chocolate Awards de 2014 que a veces se le atribuye corresponde a otra tableta suya, la de Tan Phu Dong al 85 %. Para el Ba Ria 76 % no hay premio de los grandes certámenes verificado.

Lo más llamativo de esta tableta es que los catadores que la han descrito por escrito no coinciden casi en nada. Una cata de 2017 que le da 91 puntos habla de aroma de cacao dulce afrutado, fresas, frambuesas y un toque floral, y de una boca de frambuesa, cereza, malta y nata cuajada. Otra, bastante más fría, le pone 81 y encuentra un aroma terroso con durián dulce y cera mantecosa, y una boca de especias indochinas —sándalo, mirra, canela vietnamita—, manzana cerosa, hierba limón, taninos de té, toffee y mora, y la juzga poco armónica. Una tercera reseña, de 2023, la deja en ligeramente ácida con un toque de especia y un postgusto mantecoso y algo ahumado. Y la casa, por su parte, la vende como atrevida y afrutada, de sabores tropicales.

No hay forma de resolver eso, ni hace falta. Lo que se puede decir con fundamento es que es una tableta de fruta roja y especia que a unos paladares les llega dulce y frutal y a otros, seca y herbal. Es por tanto una candidata excelente para abrir con dos o tres personas delante y comprobar que la cata de chocolate es menos objetiva de lo que parece.

Un aviso para quien tenga alergias: se elabora en una instalación que también procesa leche, cacahuete, anacardo y huevo.