Saltar al contenido principal
Epicureos
Catas Gourmet
Vino· Tinto

Mencía de la Ribeira Sacra: tintos de bancal en los cañones del Miño y el Sil

Por Juan Antonio

Mencía de la Ribeira Sacra: tintos de bancal en los cañones del Miño y el Sil

Ficha de cata

Intensidad

Media
Zona / región
Ribeira Sacra
Estilo
Tinto
Variedades
Mínimo 70 % mencía en los tintos; 85 % de variedades principales en la mención «Súmmum» (mencía, brancellao, merenzao, sousón, caíño tinto, caíño longo, caíño bravo)
Grado alcohólico mínimo
11 % vol. adquirido en los tintos; 12 % vol. en las menciones «barrica» y «guarda»
Acidez total mínima
4 g/l expresada en ácido tartárico
Rendimiento máximo
7.500 kg/ha en variedades tintas, equivalentes a 51,75 hl/ha
Vendimia
Manual obligatoria, íntegramente en cajas autorizadas por el Consejo Regulador
Crianza
La mención «barrica» exige un mínimo de 6 meses en barricas de hasta 500 litros en los tintos
Subzonas
Amandi, Chantada, Quiroga-Bibei, Ribeiras do Miño y Ribeiras do Sil
Precio en tienda
Entre 7 y 13 € la botella de 75 cl en comercio español

Notas de cata

Vista

Limpio y brillante, de capa media-alta, con el color entre el rojo cereza y el rojo púrpura.

Aroma

Fruta roja de bosque y de hueso —ciruela, cereza, arándano— con pimienta blanca, hierbas secas y un fondo mineral de mina de lápiz.

Boca

Franco y equilibrado entre alcohol, acidez y astringencia, con taninos de grano fino y buena persistencia aromática en retronasal.

Marida con

Aquí el plato está a la vista: un botelo con cachelos y grelos, el embutido de invierno de O Barco y de las riberas del Sil, graso y cargado de pimentón, al que la acidez del mencía le va quitando el peso trago a trago; en O Barco de Valdeorras le dedican una fiesta en enero y se come exactamente así. En casa funciona igual de bien con un churrasco de costilla a la brasa, sin más salsa que sal gorda y su propia grasa. Y si hay queso, tira por uno tierno, del tipo O Cebreiro, antes que por un curado de oveja: el mencía tiene tanino fino y un queso muy fuerte se lo come.

Vendimia a mano obligatoria, 51 hectolitros por hectárea y laderas que el propio Consejo Regulador llama viticultura heroica. El tinto gallego que mejor se bebe por menos de 15 euros.

La Ribeira Sacra se cultiva donde casi no se puede cultivar. Los ríos Miño y Sil llegan a su confluencia por gargantas de fuerte verticalidad, y la vid se planta en bancales, muras y terrazas: escalones sostenidos por muros de piedra, en laderas de pendiente muy acusada. El propio Consejo Regulador habla de «viticultura heroica» y forma parte del CERVIM, la asociación europea que pone en valor la viticultura de montaña. La tradición atribuye a los romanos el trabajo de abancalar estas laderas para contener la tierra, y muchos de esos muros siguen ahí.

Son cinco subzonas —Amandi, Chantada, Quiroga-Bibei, Ribeiras do Miño y Ribeiras do Sil— y el clima no es el mismo en ninguna: cambia con la orientación, la altitud y la pendiente, incluso de parcela a parcela. En conjunto es más continental que atlántico, con veranos largos y cálidos y otoños templados; la pluviometría media está entre 700 y 800 milímetros, con unos cien días de lluvia al año, y las estaciones de referencia dan una temperatura media de 11,3 grados y una máxima de 24,3. Amandi, en parroquias de Sober y Monforte de Lemos, es la subzona que más se nombra en las etiquetas, y para poder escribirla toda la uva y toda la elaboración tienen que salir de ella.

La norma es de las más exigentes de Galicia. Los tintos llevan un mínimo de 70 % de mencía; si el vino se acoge a la mención «Súmmum» sube a un 85 % de variedades principales, entre las que están, además de la mencía, brancellao, merenzao, sousón y los distintos caíños. La vendimia es manual obligatoria, íntegramente en cajas autorizadas por el Consejo Regulador, lo que en estas pendientes no es un detalle de marketing sino la única forma de trabajar. La producción máxima para variedades tintas es de 7.500 kilos por hectárea, equivalentes a 51,75 hectolitros: menos de la mitad de lo que se permite en muchas denominaciones de llano. El grado mínimo adquirido es de 11 % vol., y 12 % vol. en los vinos con mención «barrica» o «guarda»; para el término «barrica» un tinto necesita al menos seis meses en madera de hasta 500 litros.

El tinto joven, que es el que suele caer por debajo de 15 euros, es limpio y brillante, de capa media-alta y color entre el rojo cereza y el púrpura. La descripción oficial de la nariz se mueve en dos series frutales: baya roja de bosque y fruta roja de hueso. Las notas de cata publicadas sobre vinos de la zona añaden descriptores que se repiten mucho: ciruela, cereza algo ácida, arándano, pimienta blanca, hierbas secas y una mineralidad de mina de lápiz, con taninos de grano fino y acidez brillante. No es un tinto de potencia ni de madera; es un tinto de frescura, y por eso hay catadores que lo acercan antes al pinot noir que a cualquier tempranillo.

Quien espere un tinto gallego rústico se va a llevar una sorpresa agradable. En tienda, los mencías de la denominación aparecen desde unos 7 euros en las marcas más distribuidas y en torno a 10 euros en bodegas con nombre propio, así que la gama por debajo de 15 cubre casi todo el tinto joven de la zona. Lo que se paga por encima suele ser parcela concreta, selección de vendimia o crianza en madera.