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Orval: la trapense que cambia en la botella

Por Juan Antonio

Orval: la trapense que cambia en la botella

Ficha de cata

Intensidad

Intensa
Zona / región
Villers-devant-Orval, Luxemburgo belga
Estilo
Ale
Productor
Brasserie d'Orval
Estilo
Ale trapense belga, seca y lupulada. La guía del BJCP no la asigna a un estilo concreto
Graduación
6,2 %, cifra que el fabricante da como final de la fermentación primaria
Amargor
El fabricante no lo publica. Las fichas de tienda dan entre 32 y 36 IBU
Maltas
Pálida, con muy poca malta caramelo
Lúpulos
Hallertau, Styrian Golding y Strisselspalt, con dry hopping de método inglés
Levaduras
Saccharomyces propia en fermentación primaria y Brettanomyces en la maduración
Fermentación
Alta, 4-5 días a 15-23 °C; maduración de 2-3 semanas a 15 °C; refermentación en botella de 3-5 semanas
Temperatura de servicio
Entre 10 y 15 °C, lejos de la luz. Por debajo de 7-8 °C pierde brillo
Servicio
Sin agitar la botella y dejando cerca de un centímetro de poso, que se puede probar aparte
Vaso
Copa Orval
Guarda
Joven es más lupulada y amarga; a partir de los seis meses gana acidez y caramelo. La etiqueta indica la fecha de embotellado
Formato
Botella de 33 cl
Precio en España
2,64-3,30 € la botella de 33 cl (consultado en octubre de 2026)
Dónde encontrarla
Tiendas especializadas online: Bodecall, Belgas Online, Escerveza y Minibar24h. No verificada en gran distribución
Origen
Cervecería construida en 1931 para financiar la reconstrucción de la abadía

Notas de cata

Vista

Rubio cobrizo, algo velado, con una espuma cremosa y abundante que tarda en bajar.

Aroma

Muy marcado y herbal: lúpulo fresco, heno y piel de mandarina en las botellas jóvenes; con los meses gana cuero y pierde fruta.

Boca

Seca y amarga, con una textura densa que recuerda al pan líquido y un final largo al que no hay azúcar que redondee. Con el tiempo, un ligero toque de acidez con levadura y caramelo.

Marida con

Una cerveza tan seca y tan amarga es una herramienta de cocina más que una compañía discreta. Donde brilla es frente a un queso fuerte y graso: un trozo de queso de abadía curado, o incluso un azul no demasiado salado, se encuentra con ese amargor y el conjunto se ordena. Con una carne de caza —un guiso de jabalí, un pichón asado— el juego es parecido, porque la acidez que gana con los meses hace el papel que haría un vino. Y una recomendación concreta: prueba la misma botella joven con unos embutidos y otra de más de medio año con el queso, y se entiende de golpe por qué esta cerveza se guarda.

Lleva Brettanomyces y dry hopping a la inglesa, así que no sabe igual a los tres meses que al año. La única cerveza de esta selección que es dos cervezas distintas según cuándo la abras.

Orval es la trapense rara, y lo es por decisión técnica. La cervecería se levantó en 1931 para financiar la reconstrucción de la abadía de Notre-Dame d'Orval, y quien montó la receta fue un maestro cervecero alemán, Martin Pappenheimer, junto a Van Zande y Vanhuele. De ahí salió algo que no se parece a las demás cervezas de abadía: nada de dulzor oscuro ni de azúcar candi dominando el conjunto, sino amargor, sequedad y una nariz de lúpulo que viene directamente de la tradición inglesa, porque el método de dry hopping que emplea es de ese origen. La botella, la copa y la etiqueta son de los primeros años treinta y siguen prácticamente igual.

El proceso que publica la casa explica por qué esta cerveza es un ser vivo. Parte de malta pálida con muy poca malta caramelo y lúpulos Hallertau, Styrian Golding y Strisselspalt. Fermenta cuatro o cinco días con una Saccharomyces propia, entre 15 y 23 grados, y después pasa dos o tres semanas madurando a 15 grados con lúpulo en pellet añadido y, esto es lo decisivo, con Brettanomyces, la levadura llamada salvaje. Al embotellar se le añade azúcar candi líquido y levadura fresca, y refermenta en botella de tres a cinco semanas. La graduación que publica la cervecería, 6,2 %, corresponde al final de la fermentación primaria.

Esas Brettanomyces no se detienen cuando la botella sale de la abadía, y de ahí viene lo más interesante de esta cata: hay dos Orval. La propia cervecería describe las dos. La joven tiene un bouquet de lúpulo fresco, una nota afrutada y un amargor pronunciado, y resulta ligera. A partir de los seis meses el amargor se difumina, aparece un ligero toque de acidez acompañando sabores de levadura y caramelo, y la cerveza se vuelve más brillante. La etiqueta lleva la fecha de embotellado y la de consumo preferente, así que decidir cuál de las dos quieres beber está en tu mano.

En la copa es de un rubio cobrizo con una espuma cremosa y abundante. El aroma, muy marcado, va por el lúpulo herbal, el heno y la piel de mandarina, con los años más cuero y menos fruta. En boca es seca, amarga y con una textura que muchos describen como pan líquido, y el final se alarga sin azúcar que lo redondee.

Hay un detalle de servicio que la cervecería explica y que conviene respetar, porque cambia el resultado: sírvela entre 10 y 15 grados, sin agitar la botella, dejando alrededor de un centímetro de poso dentro. Ese poso es levadura viva y se puede probar aparte, pero en la copa enturbia y amarga. Por debajo de 7 u 8 grados la cerveza pierde brillo.