
Ficha de cata
Intensidad
- Zona / región
- Plzeň, Bohemia
- Estilo
- Pilsner
- Productor
- Plzeňský Prazdroj
- Estilo
- Czech premium pale lager (BJCP 3B)
- Graduación
- 4,4 % vol.
- Ingredientes
- Malta, agua blanda de Plzeň y lúpulo Saaz de Žatec; cien por cien checos, según la cervecería
- Amargor
- El fabricante no lo publica. La horquilla del estilo son 30-45 IBU
- Maceración
- Triple decocción, según la cervecería
- Fermentación
- Baja
- Elaboración
- Solo en Plzeň, según la cervecería
- Formas de servicio
- Hladinka (la de referencia), šnyt y mlíko, las tres reconocidas por la cervecería
- Protección del nombre
- Solo esta y la Gambrinus pueden llamarse legalmente pilsner en Chequia
- Formato
- Botella de 33 cl
- Precio en España
- 1,35-1,59 € la botella de 33 cl (consultado en octubre de 2026)
- Dónde encontrarla
- La más fácil de conseguir de esta selección: está en gran distribución, como Ahorramás, y también en tiendas especializadas como Labirratorium
- Primera elaboración
- 1842, continuando el legado de Josef Groll
Notas de cata
Vista
Dorado intenso y brillante, bajo una espuma densa, húmeda y muy blanca que aísla la cerveza del aire.
Aroma
Pan de malta como base y, por encima, el lúpulo Saaz: herbal y floral más que cítrico, con un recuerdo a hierba recién cortada.
Boca
Entra con un dulzor de malta evidente que se encuentra enseguida con un amargor firme y seco que no se marcha del todo. Esa tensión entre dulzor y amargor es su firma.
Marida con
La propia cervecería defiende el pato asado, y la razón es sólida: la grasa del pato necesita un amargor que la levante, y este lo hace sin dejar sensación pesada. En una mesa española el mismo razonamiento lleva a un codillo, a unas manitas o a un buen pollo asado de corral con la piel crujiente. Y hay un uso menos obvio que vale la pena: con un plato salado y especiado, de los que al vino le cuestan, el dulzor de malta hace de colchón y el Saaz limpia después. Pídela entonces en hladinka, con tres dedos de espuma, porque esa espuma es la que suaviza el picante.
De 1842 y del lúpulo Saaz: la cerveza que dio nombre al estilo más copiado del mundo y una de las dos únicas que pueden llamarse legalmente pilsner en Chequia.
Casi toda la cerveza que se bebe en el mundo desciende de esta, y casi ninguna se parece a ella. En 1842, en Plzeň, se elaboró por primera vez una lager clara que se convirtió en el modelo de un estilo entero, y el nombre que hoy aparece en millones de etiquetas —pilsner— no es más que el gentilicio de esa ciudad. En Chequia la cosa se toma en serio: solo esta y la Gambrinus pueden llamarse legalmente pilsner.
La cervecería mantiene que la elabora únicamente en Plzeň, con ingredientes checos al cien por cien: malta, agua blanda de la ciudad y lúpulo Saaz de la región de Žatec, que es el lúpulo noble por excelencia y el responsable de ese amargor herbal y limpio. También afirma seguir empleando la triple decocción, un método de maceración que consiste en calentar tres veces una parte del mosto y que es lento, costoso en energía y poco frecuente hoy; es lo que, según la casa, le da el dulzor de malta que equilibra el lúpulo. De la parte más mitológica de su historia —las bodegas de barricas de madera, la fecha exacta de aquella primera cocción— circula mucho más de lo que la cervecería sostiene por escrito, así que conviene quedarse con lo que afirma ella.
Son 4,4 % vol., una graduación que sorprende a quien la supone más fuerte, y el BJCP sitúa el estilo entre 30 y 45 IBU, aunque la cervecería no publica el dato de esta cerveza.
Es de un dorado intenso y, servida como es debido, se cubre de una espuma densa y húmeda, muy blanca, que no es decorativa: aísla la cerveza del aire y sostiene el aroma. En nariz hay pan de malta y, encima, el Saaz, que es herbal y floral más que cítrico, con un recuerdo a hierba recién cortada.
En boca entra con un dulzor de malta bastante evidente para una pilsner, y es precisamente ese dulzor el que luego se encuentra con un amargor firme y seco que no se va del todo. Esa tensión entre las dos cosas es su firma, y lo que la distingue de las lagers pálidas que la imitaron y le quitaron las dos mitades a la vez.
Un detalle que merece la pena conocer: en Chequia se sirve de tres maneras distintas con el mismo grifo. La hladinka, con unos tres dedos de espuma cremosa, es la de referencia; el šnyt viene en vaso más pequeño y con mucha espuma; y la mlíko es casi todo espuma, dulce y para beber de un trago. No son adornos para turistas, son formas de servicio reconocidas por la propia cervecería, y cambian de verdad cómo sabe.
