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Sierra Nevada Pale Ale: el Cascade en flor entera

Por Juan Antonio

Sierra Nevada Pale Ale: el Cascade en flor entera

Ficha de cata

Intensidad

Media
Zona / región
Chico, California
Estilo
Ale
Productor
Sierra Nevada Brewing Co.
Estilo
American pale ale (BJCP 18B)
Graduación
5,6 % vol.
Amargor
38 IBU
Densidad
13,3 grados Plato inicial y 2,8 grados Plato final
Maltas
Pale de dos carreras y caramelizada
Lúpulo
Cascade en flor entera, al amargor y al final
Fermentación
Alta, con levadura ale
Temperatura de servicio
Entre 4 y 8 °C según fichas de distribuidores; el fabricante no la publica
Formato
Botella o lata de 35,5 cl
Precio en España
2,79-3,60 € la unidad de 35,5 cl (consultado en octubre de 2026)
Dónde encontrarla
Tiendas especializadas online: 2D2Dspuma, Abadica (pedido mínimo de 12 unidades), Escerveza y Cervezas Diferentes. La importación es irregular y aparece agotada a menudo
Cervecería
Fundada por Ken Grossman y Paul Camusi; primera elaboración de la Pale Ale en 1980

Notas de cata

Vista

Entre el dorado profundo y el ámbar claro, con reflejos anaranjados y una espuma blanca y densa que deja encaje en el vaso.

Aroma

Pomelo y pino resinoso por delante, con una capa floral y algo de fruta tropical, sobre una base de biscote y caramelo ligero.

Boca

Piel de pomelo y pino especiado sobre grano tostado. Cuerpo medio, casi cremoso, carbonatación viva y final medio seco con un apunte floral.

Marida con

El amargor resinoso y la carbonatación viva de esta pale ale están hechos para la brasa. Unas chuletillas de cordero al sarmiento, con la grasa tostada y un poco de sal gorda, se limpian con cada trago, y el pomelo del Cascade aparece justo después. Con una barbacoa de costilla hecha despacio y salsa dulce hace el mismo trabajo al revés: corta el azúcar y devuelve el paladar a cero. Y si la cena es sencilla, le basta un queso de oveja semicurado con pan tostado, porque ese amargor limpio evita que el queso se vuelva pegajoso en el paladar.

La cerveza que enseñó a Estados Unidos a qué huele el lúpulo Cascade. Flor entera, 38 IBU y un amargor de pomelo que cuarenta años después sigue siendo la medida del estilo.

Hay cervezas importantes y cervezas fundacionales, y esta es de las segundas. Sierra Nevada nació en Chico, California, de dos aficionados a elaborar en casa, Ken Grossman y Paul Camusi, que montaron una cervecería con unos cincuenta mil dólares prestados y equipo de segunda mano procedente de la industria láctea. La Pale Ale se elaboró por primera vez en 1980 y la propia guía de estilos del BJCP reconoce que ayudó a popularizar la categoría entera. La casa sigue siendo familiar.

Su seña de identidad es el lúpulo Cascade y, sobre todo, la forma de usarlo: en flor entera, el cono sin moler ni prensar, tanto al amargor como al final. Es un método incómodo, que ocupa mucho más espacio en la sala y obliga a manejar mucho más volumen de lúpulo, y la cervecería lo mantiene porque el aroma que deja es distinto, más floral y menos punzante que el del lúpulo en pellet. Sobre una base de malta pale de dos carreras y malta caramelizada, el resultado son 38 IBU y 5,6 % vol., con una densidad inicial de 13,3 grados Plato.

Conviene situarla bien, porque el estilo ha cambiado mucho alrededor de ella. Una pale ale americana de hoy suele buscar turbidez, fruta tropical y poco amargor; esta hace justo lo contrario, y de ahí su interés. El perfil es limpio, el amargor está presente de principio a fin, y la malta no desaparece: se queda debajo sosteniendo el lúpulo en lugar de servirle de excusa.

En el vaso va del dorado profundo al ámbar claro, con reflejos anaranjados y una espuma blanca, densa, que deja encaje en la pared. El aroma sale por el pomelo y el pino resinoso, con una capa floral y algo de fruta tropical, y por debajo aparecen el biscote y un caramelo ligero.

La boca repite el pomelo, esta vez más en la piel que en la pulpa, con el pino algo especiado sobre grano tostado. El cuerpo es medio y resulta casi cremoso, la carbonatación es viva y el final se seca sin perder el apunte floral.

Quien la pruebe esperando una IPA moderna se va a llevar una sorpresa, y merece la pena pasar por ella precisamente por eso: es el patrón con el que se midió todo lo que vino después. Un aviso práctico: el lúpulo en flor se oxida, así que esta cerveza se juega mucho en la fecha. Busca la unidad más reciente que encuentres y no la guardes.